¡Glorificado seas Tú, oh Señor, mi Dios!
¡Glorificado seas Tú, oh Señor, mi Dios! Todo hombre de discernimiento confiesa tu soberanía y tu dominio. Y todo ojo perspicaz percibe la grandeza de tu majestad y la fuerza compelente de tu poder. Los vientos de las pruebas son impotentes para impedir que aquellos que gozan de tu cercanía vuelvan sus rostros hacia el horizonte de tu gloria. Y las tempestades de las tribulaciones no podrán alejar ni impedir acercarse a tu corte a quienes acatan completamente tu voluntad.
Penso que la lámpara de tu amor arde en sus corazones y la luz de tu ternura está encendida en sus pechos. Las adversidades son incapaces de alejarlos de tu Causa y las vicisitudes de la suerte jamás podrán desviarlos de tu agrado.
Te imploro, oh mi Dios, por ellos y por los suspiros que exhalan sus corazones en su separación de Ti, que los protejas del mal de tus adversarios y que alimentes sus almas con lo que Tú has ordenado para tus amados, a quienes no sobrevendrá temor ni dolor alguno.
Bahá'u'lláh
Los corazones de los que te anhelan, oh mi Dios, se consumen en el fuego de su añoranza hacia Ti y los ojos de los que te aman lloran apenados a causa de su abrumadora separación de tu corte. La voz de las lamentaciones de los que han puesto sus esperanzas en Ti se ha elevado por doquier en tus dominios.
¡Oh mi Dios! Tú mismo, por tu soberano poder, les has protegido de los dos extremos: es decir, si no fuese por el fuego que quema sus almas y los gemidos de sus corazones, estarían ahogados en el torrente de sus lágrimas; y si no fuera por estas lágrimas, el ardor del fuego de sus corazones y el abrasar de sus almas les consumiría.
Creo que son como ángeles hechos de fuego y de nieve a la vez. ¿Serías capaz, oh mi Dios, de privar a tales almas de tu presencia, no obstante su gran fervor, o rechazarlas de la puerta de tu merced? En los corazones de tus elegidos toda esperanza está pronta a extinguirse. ¿De dónde entonces soplarán las brisas de tu gracia? Sus enemigos les cercan por todos lados ¿dónde se hallan las enseñas de tu triunfo que nos has prometido en tus Tablas?
¡Tu gloria es mi testigo! Por haber creído en Ti y haber reconocido tus señales, los que te aman se despiertan encontrando el cáliz de las aflicciones colocado delante de sus rostros. Aunque creo firmemente que tu compasión hacia ellos es mayor que la que ellos tienen de sí mismos y aunque les has afligido, no es con otro fin que el de proclamar tu Causa, hacerles ascender al cielo de tu eternidad y hacerles penetrar en los recintos de tu corte.
Por tanto, Tú conoces plenamente las flaquezas de algunos de ellos y percibes su impaciencia en los sufrimientos. Te ruego, oh mi Dios, les ayudes mediante tu gracia fortalecedora, para que puedan sufrir con resignación en su amor por Ti. Descubre ante sus ojos lo que les has decretado desde el tabernáculo de tu infalible protección, de modo que se apresuren al encuentro de lo preordenado para ellos en tu sendero y que compitan entre sí, en afanosa búsqueda de la tribulación por amor hacia Ti. Y si no, despliega ante ellos los estandartes de tu ascendencia y hazles victoriosos sobre tus enemigos, para poder manifestar tu soberanía a todos los moradores de tu reino y que el poder de tu dominio luzca entre tus criaturas.
Poderoso eres Tú para hacer lo que te place. No existe otro Dios más que Tú, el Omnisciente, el Todosapiente. Oh mi Dios, haz que tu siervo, que cree en Ti, se mantenga firme y ayúdale a servir a tu Causa. Guárdalo, en la fortaleza de tu custodia y protección, de todo peligro en esta vida y en la venidera. En verdad Tú reinas como deseas. No hay otro Dios salvo Tú, el que siempre perdona, el Más Generoso.
Bahá'u'lláh
¡Gloria sea a Ti, oh mi Dios! Si no fuera por las tribulaciones sufridas en tu sendero ¿cómo podrían ser reconocidos quienes verdaderamente te aman? Y si no fuera por las pruebas sufridas por amor a Ti ¿cómo podría revelarse la posición de aquellos que te anhelan? ¡Tu poder me lo atestigua! Las lágrimas vertidas son la compañía de todos aquellos que te adoran; los lamentos proferidos, el consuelo de aquellos que te buscan y los pedazos de sus corazones rotos, el alimento de aquellos que se apresuran para encontrarte.
¡Cuán dulce es la amargura de la muerte sufrida en tu sendero y cuán preciados son para mí los dardos de tus enemigos, al enfrentarlos por la exaltación de tu Palabra! Déjame beber en tu Causa todo lo que Tú has deseado, oh mi Dios, y envíame, por tu amor, todo lo que Tú ordenaste. ¡Por tu gloria! Sólo deseo lo que Tú deseas y anhelo lo que Tú anhelas. En Ti he puesto siempre toda mi fe y confianza.
Te imploro, oh mi Dios, que levantes a aquellos que sean dignos de tu Nombre y soberanía, para que ayuden a esta Revelación, me recuerden entre tus criaturas e icen los emblemas de tu victoria en tu tierra.
Potente eres Tú para hacer lo que te place. No hay Dios sino Tú, el que ayuda en el peligro, el que subsiste por Sí mismo.
Bahá'u'lláh
Disipa mi pena por tu munificencia y generosidad, oh Dios, mi Dios, y destierra mi angustia por medio de tu soberanía y tu poder. Tú me ves, oh mi Dios, con el rostro dirigido hacia Ti en un momento en que las aflicciones me han envuelto por todos lados. Te imploro, oh Tú que eres el Señor de todos los seres y proteges todas las cosas visibles e invisibles, por tu Nombre -mediante el cual Tú has sometido los corazones y las almas de los hombres- y por las olas del océano de tu misericordia y los esplendores del sol de tu generosidad, que me cuentes entre aquellos a quienes absolutamente nada ha impedido dirigir su rostro hacia Ti, oh Tú Señor de todos los nombres y Hacedor de los cielos.
Tú ves, oh mi Señor, lo que me ha sucedido en tus días. Te suplico por Aquel que es la Aurora de tus nombres y el Punto de Amanecer de tus atributos, que ordenes para mí aquello que me haga levantar para servirte y exaltar tus virtudes. ¡Tú eres verdaderamente el Todopoderoso, el Omnipotente, quien acostumbra a responder a las oraciones de todos los hombres!
Finalmente te pido, por la luz de tu semblante, que bendigas mis asuntos, redimas mis deudas y satisfagas mis necesidades. Tú eres Aquel cuyo poder y dominio toda lengua ha atestiguado y cuya majestad y soberanía todo corazón inteligente ha reconocido. No hay Dios sino Tú, quien escucha y está dispuesto a contestar.
Bahá'u'lláh
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