¿Dónde se origina la justicia?
¿Dónde se origina la justicia? El núcleo de la justicia está relacionado con la moralidad —la moral de un individuo y la moral de una sociedad determinada— y aquellos que provienen directamente de la religión.
Mucha gente piensa que la moralidad es estática e inmutable, pero la moralidad evoluciona con el tiempo, según las circunstancias y la edad, como lo hace la justicia. Lo que pudo haber constituido justicia en épocas pasadas sería visto como pura barbarie hoy en día. Es por eso que los bahá'ís creen que la religión debe renovarse de época en época.
Sin lugar a dudas, la justicia puede significar cosas diferentes para diferentes personas. Por lo general, esta corrige un delito o evalúa las penas por un acto criminal, como en el juicio y el proceso judicial. Se puede asociar con equidad e imparcialidad, o recriminación y venganza. La llamada justicia del hombre puede ser aplicada uniformemente o sesgadamente, incluso corrupta. Esta puede variar de persona a persona y de nación a nación. Los sistemas de justicia humana son invariablemente defectuosos. Pero, ¿qué hay de la justicia divina, la justicia de Dios?
La justicia divina, los valores espirituales y conductuales básicos de moralidad que emanan de la religión, promulga leyes universales y atemporales. Esas leyes están relacionadas con la esencia del comportamiento humano, con la ética básica que cada uno de nosotros debe aceptar o rechazar. Esas leyes, creen los bahá'ís, son eternas:
“…la ley de Dios se divide en dos partes. La primera, la base fundamental, es la espiritualidad, es decir, cuanto se refiere a virtudes espirituales y cualidades divinas. Esta parte no cambia ni se altera… Nunca será abrogada, pues es la verdad espiritual y no material. La verdad es fe, conocimiento, certidumbre, justicia, piedad, rectitud, honradez, amor a Dios, benevolencia, pureza, desprendimiento, humildad, mansedumbre, paciencia y constancia. La verdad manifiesta misericordia hacia los pobres, defiende a los oprimidos, da a los desventurados e incorpora a los caídos. Estas cualidades divinas y mandamientos eternos nunca serán abolidos, sino que perdurarán y permanecerán por siempre jamás. Estas virtudes humanas se renuevan con cada ciclo…” – Abdu’l-Bahá
Read. 1893 Time.