¿Fantasmas en el Museo de la Casa del Obispo?
Éstos supuestos fenómenos nos trasladan al viejo barrio del Pópulo, entre catedrales, "La Casa del Obispo", actualmente convertida en un museo donde se encuentran restos arqueológicos fenicios, púnicos, romanos y medievales.
En ese lugar se encuentra la construcción de un templo romano, un Asklepieion, dedicado a Asclepio, dios de la medicina y la curación, donde se hacían rituales de carácter religioso y se sanaban a los enfermos mediante curaciones y ensoñaciones.
Hace unos pocos años, buscando información sobre los túneles de Cádiz y las Cuevas de Mariamoco, estuvimos conversando con la dirección del museo, quienes nos mostraron unos videos que captaron las cámaras de seguridad cuando el museo quedaba totalmente en soledad; unas pequeñas esferas divagaban en el aire, siluetas luminosas que se desplazaban como si de una figura humana se tratase.
Nos contaron que aquellos videos estaban siendo investigados para conocer la verdadera causa de aquellos fenómenos. Se hicieron investigaciones posteriores en diferentes medios de comunicación.
La conclusión planteada fue que se trataba de motas de polvo suspendidas en el aire. Respecto a las siluetas luminosas, quizás se tratase de algún insecto que, con el efecto de la cámara, podría crear una pareidolia al ojo humano.
Pese a estas explicaciones, el personal que trabaja en el museo asegura haber notado presencias en distintos puntos de trabajo, susurros, voces que los llaman, cámaras de seguridad que graban automáticamente solas cuando supuestamente en el habitáculo no hay nadie, etc.
Quizás todos estos fenómenos tengan alguna explicación racional. Quizás algunos piensen que pueda tratarse de un interés o una campaña de marketing para atraer a los turistas, otros realmente sí creerán en el fenómeno como tal, pero lo que sí es cierto es que el Museo de la Casa del Obispo es un lugar especial y mágico, no por los supuestos fenómenos paranormales que ocurren allí, sino por el hecho de saber que te encuentras en un lugar construido por nuestros antepasados hace más de 3.000 años, que sus piedras están talladas por sus manos y que de alguna manera sientes esa especie de "energía" o "magia" impregnada entre las piedras y las paredes que aquellos antepasados construyeron. Y eso personalmente es mucho más misterioso y apasionante que pensar en la posibilidad de que haya fantasmas merodeando por el museo.
Y nunca me cansaré de repetir aquello de: "Donde muchos ven tan sólo piedras, yo veo miles de años de historia".
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