¿Necesitas ayuda para dejar de fumar? Sigue estos consejos
Para conseguir dejar el tabaco es tan importante querer hacerlo como mantener la decisión.
Los Beneficios de Dejar de Fumar
El tabaco reduce la calidad y la esperanza de vida del fumador. Dejar de fumar, independientemente de la edad y de la frecuencia del hábito, tiene innumerables beneficios para la salud, que empiezan a notarse ya desde el primer momento:
- A los pocos días se empieza a recuperar el sentido del gusto y del olfato, y a los pocos meses ya empieza a producirse una mejora en la función respiratoria: se tose menos y se aguantan mejor los esfuerzos físicos sin que aparezca fatiga y ahogos.
- A partir del primer año se empiezan a notar otros beneficios, sobre todo en el sistema cardiovascular, porque se reduce el riesgo coronario en un 50%. Entre cinco y diez años después, el riesgo de infarto cerebral se equipara al de una persona que nunca ha fumado.
- Y a partir de los diez años, el riesgo de desarrollar un cáncer de pulmón es entre un 30 y un 50% menor que en las personas que continúan fumando.
Consejos para Dejar de Fumar
Como cada vez somos más conscientes de los grandes beneficios que tiene para la salud el dejar de fumar, el 60% de los fumadores se han planteado dejar el tabaco alguna vez, sobre todo a partir de los 50 años. El mayor problema en este punto son las recaídas, que suelen ser frecuentes. Por eso, a la hora de dejar de fumar es tan importante querer hacerlo como tener la fuerza de voluntad para mantenerse firme en el proceso. Acudir al médico de familia para que nos paute y nos haga un seguimiento es una buena medida, pero también es básico seguir algunos otros consejos:
- Poner una fecha para dejarlo: El tabaco contiene sustancias adictivas, como la nicotina, que crean una dependencia física. Fumar también conlleva una dependencia social y psicológica. Según el Grupo de Abordaje al Tabaquismo de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (semFYC), el plazo adecuado para el inicio del proceso es de dos semanas.
- Analizar nuestro comportamiento frente al tabaco: Debemos tener claro qué nos puede costar más a la hora de dejarlo, sobre todo si ya hemos tenido intentos previos. Intentar no repetir los comportamientos que nos llevaron al fracaso en ocasiones anteriores es fundamental. También se recomienda limitar o reducir el consumo de alcohol durante las primeras fases del proceso.
- Buscar apoyo a nuestro alrededor: Informar a familiares y amigos de que vamos a iniciar el proceso de dejar de fumar es positivo. Lo ideal es intentarlo con otra persona, como la pareja, ya que el apoyo y los logros en conjunto aumentan la motivación y las probabilidades de éxito.
- Dejarlo de golpe: El día marcado para iniciar el proceso de dejar de fumar debemos olvidarnos de los cigarrillos. Es importante eliminar cualquier referencia al tabaco que tengamos por casa o en el trabajo: mecheros, ceniceros… y, por supuesto, los cigarrillos.
- Recurrir a ayuda farmacológica: Podemos apoyarnos en productos farmacológicos pensados especialmente para sobrellevar el proceso de dejar el tabaco (no están recomendados en embarazadas o jóvenes).
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