¿Piernas cansadas? Consejos para mejorar la circulación

Pesadez, hinchazón, dolor y picor son los síntomas más frecuentes de la insuficiencia venosa, que se incrementan en relación directa a la edad.

El síndrome de las piernas cansadas es una enfermedad vascular asociada a la circulación de las extremidades inferiores. Afecta a un 50% de la población mayor de 50 años, y es 5 veces más frecuente en la mujer que en el hombre, estimándose que una de cada dos mujeres la padecerá a lo largo de su vida.

Síntomas Más Habituales

  • Pesadez y cansancio.
  • Dolor.
  • Hinchazón y edemas (sobre todo en los tobillos).
  • Calambres musculares.
  • Sensación de adormecimiento de las piernas por la noche (parestesia nocturna).
  • Picor y agujetas.
  • Varices y arañas vasculares y pequeñas venas azuladas.

¿Qué Causa el Síndrome de las Piernas Cansadas?

La insuficiencia venosa sucede cuando la capacidad de bombeo de la sangre de las piernas al corazón es insuficiente. La sangre se estanca, se dilata las venas de las extremidades inferiores y se filtran líquidos a los tejidos, lo que produce hinchazón, sobre todo en los tobillos, y pesadez. Con el tiempo y debido a la tensión excesiva, la pared venosa dilatada va perdiendo elasticidad y su capacidad de retorno venoso, por lo que aparecen las varices y las arañas vasculares.

Entre las causas o factores de riesgo que provocan una mala circulación sanguínea en las piernas, hay factores que no son evitables, como la edad, la predisposición genética (antecedentes familiares u otras enfermedades circulatorias previas).

Pero también hay factores de riesgo que son evitables, como la exposición a las altas temperaturas, y otros asociados a hábitos de vida poco saludables que también dificultan la circulación sanguínea en general, como el consumo de tabaco y alcohol, el sedentarismo o el sobrepeso. En este último punto, la alimentación es un factor clave, ya que una dieta alta en grasas saturadas y colesterol, con abundancia de alimentos como patatas fritas, bollería industrial, embutidos, quesos grasos y la mantequilla o leche entera de vaca, incrementan notablemente la dificultad del retorno venoso y las piernas cansadas. Por tanto, para prevenir esta patología es recomendable adoptar una dieta sana y equilibrada, rica en frutas, verduras y cereales, y baja en sal (se puede sustituir por especias para aportar sabor a los platos de forma más saludable).

¿Cómo Mejorar la Circulación y Aliviar las Piernas Cansadas?

Evita el Sedentarismo

Como hemos comentado, el sedentarismo es uno de los factores de riesgo de la insuficiencia venosa, por lo que es recomendable movernos más y hacer ejercicio de forma regular. No se trata solo de caminar, nadar o montar en bicicleta al menos una hora diaria. Gestos tan sencillos como levantarnos cada 30-40 minutos o utilizar un reposapiés para facilitar la circulación de las piernas si trabajamos sentados delante del ordenador, favorecen el flujo sanguíneo. Y si, por el contrario, estamos muchas horas de pie al día, es recomendable hacer ejercicios con las piernas (ponerse de puntillas varias veces seguidas, caminar sobre los talones...).

Dormir con las Piernas Elevadas

Dormir con las piernas elevadas unos 10-20 centímetros por encima del corazón con la ayuda de un cojín o una almohada facilita la circulación sanguínea. Del mismo modo es recomendable hacer descansos 2 o 3 veces al día con las piernas elevadas por encima de las caderas, apoyadas en un cojín o sillón, y evitar cruzarlas.

Evitar las Fuentes de Calor

Debemos evitar poner las piernas cerca de fuentes de calor como estufas o radiadores, así como la exposición excesiva al sol.

Realizar Masajes Ascendentes

Podemos ayudar a activar la circulación de las piernas e impulsar el retorno venoso realizando masajes ascendentes desde el tobillo hacia arriba varias veces al día. Hay cremas y otros productos en el mercado diseñados para aliviar la pesadez de las piernas y mejorar la circulación, que potencian el efecto del masaje.

Terapia Compresiva

Otra opción para reducir el dolor y prevenir la aparición de coágulos sanguíneos es utilizar medias de compresión, que aplican presión externa sobre determinados puntos de las piernas y de manera decreciente hacia la cintura. Es importante elegir la compresión, la talla y el modelo adecuado, que será distinto para cada persona, por lo que es esencial que las recomiende siempre un profesional sanitario.

En definitiva, la adopción de hábitos saludables, como una alimentación adecuada y la práctica de ejercicio regular son claves para mantener una buena circulación en las piernas. Y cuando se observen pequeños cambios o señales que puedan sugerir que se padece una mala circulación sanguínea, es fundamental acudir a un especialista para que haga una valoración y proponga un tratamiento si es necesario.

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This article was written by:

David Queraltó Torres

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