OS LUSÍADAS (Canto Segundo XLV A LIII)

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XLV.

«Que si el facundo Ulises escapara

De carro en la Ogigia eterno esclavo

Y si Antenor los senos penetrára

Ilirios y en la fuente de Timavo;

Y si el piadoso Eneas navegara

De Scila y de Caribdis el mar bravo.

Tus Lusos, con designios más profundos,

Irán mostrando al mundo nuevos mundos.

XLVI.

«Altos muros, castillos, pueblos varios,

Hija, verás por ellos construidos:

Los Turcos, ferocísimos contrarios,

Siempre por su valor serán vencidos:

A los Reyes del Indo, voluntarios,

Los verás al Rey suyo sometidos,

Y por ellos de todo en fin señores,

La tierra alcanzára leyes mejores.

XLVII.

Y verás al que ahora presuroso,

Con riesgo tanto, al Indo vá buscando,

Rendírsele Neptuno, de medroso,

Sus, espaladas sin vientos encrespando.

¡Oh nunca visto caso y milagroso

Que hierve y trema el mar en calma estando!

¡Oh gente, fuerte y de altos pensamientos!

¡Miedo tienen de tí los elementos!

XLVIII.

«Verás que el que agua darle no queria,

En puerto ha de tornarse conveniente,

En que descansen de su larga via

Las naves que naveguen de Occidente.

Toda esta costa, en fin, que há poco urdia

El engaño mortífero, obediente

Le pagará tributos, conociendo

Del Luso invicto el ímpetu tremendo.

XLIX.

«Y vereis el mar rojo, tan famoso,

Amarillo tornársele de hinchado:

Vereis de Ormúz el Reino poderoso

Por dos veces rendido y subyugado:

Allí vereis al Moro temeroso

De sus saetas mismas traspasado;

Y verá, en fin, quien contra Lusos trate,

Que, si resiste, contra si combate.

L.

«Vereis á Dío, inexpugnable corte,

Sufrir dos sitios, de los vuestros siendo:

Allí se mostrará su pró y su porte,

Hechos de armas grandísimos luciendo:

Envidioso vereis al gran Mavorte

Del Lusitano corazon tremendo:

La voz del Moro allí sonará estrema,

Que, á nombre del Koran, de Dios blasfema,

LI.

«Goa será á los Moros conquistada,

La cual vendrá despues á ser señora

Del Portugués Oriente, y sublimada

Con los triunfos de gente vencedora:

Allí soberbia, altiva y ensalzada,

Al Gentil, que los ídolos adora,

Pondrá freno, y pondrálo á cuanta tierra

Levante imbécil á los vuestros guerra.

LII.

«Vereis la fortaleza sustentarse

De Cananor, con poca fuerza y gente;

Y á Calecut vereis desbaratarse,

Populosa ciudad, grande y potente:

Y vereis en Coquim significarse

Tanto un pecho de escelso y de valiente,

Que cítara jamás cantó victoria

Que merezca tan alta fama y gloria.

LIII.

«No de Marte al clamor se vió furioso

Hervir Léucada en armas cuando Octavio,

Del Accio en la civil pugna, animoso,

Al capitan Romano cerró el labio

Que del mar do la Aurora y del sañoso

Scítico Bactra y desde el Nilo sabio

La victoria traia y rica presa,

Preso él tambien de impúdica princesa:

 OS LUSÍADAS (Canto Segundo XLV A LIII)
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Joaquim Ferreira

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