OS LUSÍADAS Luís de Camoés (Canto Noveno LXI a LXV)
Canto Noveno (LXI a LXV)
LXI
Y juzgar es difícil, viendo ahora
En cielo y tierra iguales los colores,
Si á la flor da color la bella Aurora,
O si á ella lo dan las bellas flores.
Pintando están allí Céfiro y Flora
Las viólas como rostro de amadores,
Y el rojo lirio y fresca rosa bella,
Cual mejillas de púdica doncella.
LXII
Rociadas de las lluvias matutinas,
Se ven blanca azucena y manyerona:
Y la letra en las flores jacintinas,
Tan queridas del hijo de Latona:
Bien se mira en las pomas y murinas,
Que competian Clóris y Pomona
Y si allí vuelan pájaros cantando,
Bellos brutos tambien vagan saltando.
LXIII
A lo largo del lago el cisne canta,
Y del ramo responde Filomela:
De la cuernosa sombra no se espanta
En el agua Acteón, que le consuela:
Aquí de espesa mata se levanta
Liebre fugaz, ó tímida gacela:
Allí el sustento lleva apetecido
El leve pajarillo al caro nido.
LXIV
En tan risueño Eden el pie ponian
De la mar los segundos Argonautas,
A dó por la floresta se fingian
Andar las diosas lindas, como incautas:
De ellas algunas, cítaras tañian,
Algunas, arpas y sonoras flautas:
Otras, con arcos de oro, que persiguen
Figuran animales, que no siguen.
LXV
Las aconseja así Ciprina esperta
Que vaguen por los campos derramadas,
Y vista de varon la presa incierta,
Que no dejen de hacerse deseadas.
Algunas, que en la forma descubierta
Del peregrino cuerpo están confiadas,
Ponen artificiosas su hermosura,
Desnudas, á lavar en agua pura.
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