7 consejos para mantener una buena salud digestiva en verano
¡Que el verano no afecte a tu salud digestiva! El calor, los cambios de horarios y una alimentación más relajada pueden hacer que nuestras digestiones sean más pesadas y molestas. ¿Qué debemos tener en cuenta para evitarlo?
Con el verano y el buen tiempo llegan las vacaciones, los viajes y el salir más de casa con la familia y los amigos. El tiempo libre y las buenas temperaturas invitan a llevar una vida más sedentaria para poder descansar, pero a la vez a estar fuera, por lo que nuestros hábitos, horarios y alimentación cambian en esta época. La tendencia es relajar el ritmo, ajustar nuestros horarios a lo que vaya surgiendo y no prestar tanta atención a la alimentación. Comemos más fuera de casa, a veces más cantidad y abusamos de comidas más copiosas y de los alimentos estrella en chiringuitos y terrazas: más fritos, más snacks, más salsas, más alcohol y más bebidas carbonatadas y dulces.
Nosotros sabemos que es un tiempo de relax y rápidamente entramos en ese estado para disfrutar al máximo, y por ello tendemos a cambiar nuestras costumbres sin pensar demasiado. Pero no olvidemos que el organismo funciona como una máquina precisa y nota cualquier cambio en nuestros hábitos. El sistema digestivo es uno de los más sensibles a estos cambios, y por eso es normal que en verano podamos tener más estreñimiento, acidez gástrica, gases e hinchazón, dolor de estómago, halitosis, migrañas y cansancio, entre otros.
Para que una mala digestión y otras molestias no te impidan disfrutar del tiempo de relax, es conveniente seguir algunos consejos muy simples para cuidar tu alimentación en verano:
- Intenta no variar el horario de tus comidas: Los desórdenes horarios son una de las causas más frecuentes de las digestiones lentas y pesadas. Aunque estés fuera o de vacaciones, intenta comer siempre a la misma hora para que el organismo mantenga su rutina y no tenga que estar adaptándose constantemente a cambios de horario.
- Come con tranquilidad: Tomarnos nuestro tiempo para comer, para masticar bien los alimentos y para saborear la comida facilita el trabajo del sistema digestivo y evita los gases. Olvídate del estrés y de comer en 10 minutos y ¡disfruta!
- Las comidas, mejor ligeras: Las tapas en las terrazas y los chiringuitos con la familia y los amigos son una de las características del verano y las vacaciones. Sin embargo, el exceso de grasas saturadas y el abuso de comidas procesadas, fritos y rebozados dan más trabajo a nuestro estómago a la hora de digerir los alimentos. También es conveniente evitar las comidas copiosas y comer con moderación. Mejor varias veces al día cantidades pequeñas que “darte un homenaje” cada día. Y evitar en lo posible el picoteo, sobre todo de snacks o productos ricos en grasas, azúcares o que nutricionalmente no aporten. Un puñado de frutos secos o un poco de fruta entre horas es más saludable y ayudará a llegar con menos apetito a las comidas principales. Para digestiones menos pesadas, comidas más ligeras.
- Mantén una buena hidratación: Además de ser necesaria por la mayor pérdida de líquidos debido al calor, una buena hidratación también ayuda al proceso de la digestión. Bebe abundancia de líquidos, preferiblemente agua. También puedes recurrir a los zumos de frutas naturales y a las infusiones, granizados, smoothies... Las bebidas gaseosas, por definición, aumentan los gases, por lo que abusar provoca hinchazón y malestar de estómago.
- Haz un poco de ejercicio: Aunque el calor invita a no moverse mucho y a disfrutar de manera más bien sedentaria, el aparato digestivo trabaja mejor si lo activamos con un poco de ejercicio diario. Procura moverte un poco en las horas de menos calor, y nunca recién comido. Descansar un poco mientras se hace la digestión favorece que se haga de forma más correcta.
- No olvides aportar fibra a tu dieta: Los alimentos con fibra son unos buenos aliados de la digestión, ya que favorecen el movimiento intestinal y evitan las digestiones lentas y pesadas.
- Complementa con prebióticos y probióticos: Tanto los alimentos prebióticos como los probióticos cuidan y ayudan a restaurar el equilibrio de la flora intestinal, imprescindible para mantener en forma el sistema inmunológico y tener una buena salud. Si tienes alteraciones intestinales o digestiones pesadas, puedes añadir a tu dieta alimentos prebióticos como la alcachofa, el ajo, la cebolla y el puerro, o alimentos probióticos como el yogur natural, el chocolate negro o las aceitunas.
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