El rey Wamba, el monarca que pasaba por ahí
Leyendas de la Andalucía Ancestral 6
Durante el siglo VII d.C., el pueblo malagueño de Pujerra vio cómo, entre sus campos de cultivo, había un rey que no sabía que era rey. O eso cuentan por allí. Un monarca en potencia al que no se le cayeron los anillos, bueno, en este caso, la corona. Wamba cultivó y labró sus tierras y cuidó de su ganado hasta el último día en el que el destino le llevó a cambiar el arado por un trono. ¿Cómo pone la vida esta oferta sobre la mesa?
Rey por sorpresa
La historia de Wamba es bastante curiosa. Fue un rey por sorpresa, literalmente, porque el trono le llegó sin él ni siquiera saber que era un monarca en potencia. Nada de crecer aprendiendo a manejar la cubertería, codeándose con la nobleza, ni formándose para ocupar un trono. Wamba se crió rodeado de animales y entre cultivos al ser labrador de la tierra.
Hubo un periodo en el siglo VII en el que una comitiva de nobles y eclesiásticos recorrieron cada rincón buscando a este personaje. Lo hacían para comunicarle que tras la muerte de su predecesor, el rey Recesvinto, él ocuparía la vacante. Vamos, un «calienta que sales» de manual. Fueron por todas las localidades de Málaga, pero no había suerte. Fue al descender por el río Genal cuando escucharon a alguien gritar el nombre de Wamba para llamar su atención. En ese instante supieron que estaban delante del futuro monarca.
Se acercaron a él para comunicarle la noticia, pero la leyenda cuenta que el hombre no puso mucho de su parte para contentar a los mensajeros de la noticia. Se negaba a aceptar el trono, y no solo por su avanzada edad, que ya era un señor mayor. Era una persona feliz con la vida que ya tenía. Además, no se veía con la preparación suficiente para aceptar la responsabilidad que conllevaba ese poder.
Al criarse en el medio rural, el andaluz había dedicado su vida, y seguía dedicando, a cuidar de su ganado. Asimismo, labraba las tierras porque era lo que le gustaba a él. No quería cambiar su profesión por la de ningún monarca, pues su sitio estaba ahí, con sus animales, con sus herramientas y con su campo. Por ello, su primera reacción fue la de rechazarlo por activa y pasiva. Incluso entre la tradición popular se cuenta que los hombres que le buscaban y le trajeron el mensaje tuvieron que sujetarlo para controlarlo y que no huyera.
El milagro de la tierra
Cuando consiguieron tranquilizarlo y hacerle entender que era una persona muy importante, pues era el heredero del trono godo de España, pasó la magia. Wamba aceptó su futuro, pero lo dejó en manos del destino. ¿Cómo lo hizo? Pues en ese instante estaba sosteniendo una rama en su mano. La miró y le propuso a la comitiva de nobles que ella decidiría si iba a ocupar el trono, o por el contrario se marcharían de allí con las manos vacías. El futuro del reino puesto en un palito, así era Wamba.
Según cuenta la leyenda, el futuro monarca, sosteniendo la rama en la mano, dijo las siguientes palabras: “Cuando esta aguijada que tengo en la mano florezca, seré yo rey de España”. Una versión mucho más refinada, y digna de la realeza, del famoso dicho popular “cuando los cerdos vuelen”. Sin embargo, acto seguido la rama se llenó de flores blancas. Pasó de estar seca a revivir y ponerse de color verde, repleta de hojas.
Tras ello, no le quedó otra. Aceptó el futuro que el destino le había presentado y se marchó para ocupar su puesto como monarca de España y aceptar el trono del reino godo. Reinó un total de 8 años, del 672 al 680 d.C. Fue poco tiempo, pero quedó como un rey muy competente que hizo frente a muchas rebeliones.
La figura de Wamba en Pujerra
Así lo recogió Diego Vázquez, un historiador y vecino de la localidad que plasmó esta leyenda que tanto se había contado de generación en generación. Es una historia muy famosa en la localidad de Pujerra y en Málaga, y así quiso dejarla por escrito este residente. De este modo, quedó para siempre guardada en un libro y se evitó que se perdiera, aunque ha marcado tanto la cultura popular de Pujerra que iba a ser complicado olvidarla. Alega el autor que las leyendas son una tradición que pasa de generación en generación y que marca la historia de un lugar y su gente. En este caso, de Andalucía y España.
¿Por qué podía ser rey Wamba?
La elección del monarca tuvo lo suyo, pero más de uno se estará preguntando por qué, en primer lugar, le eligieron aquellos nobles. Para hallar la respuesta hay que retroceder un poco, al nacimiento de Wamba. Se cuenta entre la tradición popular que la historia comienza desde que este era un recién nacido.
Coincidió que una de las sirvientas de una familia noble se quedó embarazada a la vez que la señora. La trabajadora, por miedo a ser juzgada por ser madre soltera, cogió a su hijo y se marchó de la casa. Como dieron a luz a la vez, cual película de Disney Channel, la matrona confundió las sábanas en las que envolvió a los recién nacidos. Por ello, sin saberlo, huyó con el futuro rey y no con su verdadero descendiente. Esto sí que fue irse por la puerta grande.
En Pujerra, lugar donde se desarrolla la historia narrada, aún hoy sigue muy presente la figura de este rey godo. En la plaza que lleva por nombre “Plaza Vieja” en la localidad malagueña se puede ver a día de hoy un monumento en honor al rey Wamba. Es un busto sobre una base decorada con azulejos y en la que se puede leer la leyenda completa de Wamba.
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