HISTORIAS DE CANARIAS GUAYOTA

Guayota En todas las culturas siempre existe la imágen de un Diós y la de un Demonio. En nuestra cultura Canaria, como no, también los hay. En la isla de Achinech, Tenerife, Dios es Achamán, el Sol es Magec y el Demonio se le denomina Guayota. La siguiente leyenda narra del por qué existe el mal. Como no es posible reprentar esos personajes he recurrido a imágenes representativas conseguidas en Internet. Cuenta la leyenda que, cuando el aire se vuelve espeso, turbio y caluroso, cuando las nubes se vuelven negras, cuando las aguas del mar se vuelven locas con mucho oleaje, cuando los animales estan inquietos y cuando hasta la coruja, que suele volar de noche, vuela de día todo ello presagia que Guayota esta próximo. Un día apareció Guayota e hizo prisionero a Magec, dejando el cielo a oscuras. Los guanches, temerosos por la oscuridad y las tormentas, suplicaron a Achamán para que viniese y liberase a Magéc, quien traería nuevamente la luz y la vida. Suplicaron a Achamán para que, con su poder, los librase de todo daño. Achamán atendió las súplicas y acudió dispuesto a defenderlos. Guayota, con Magec prisionero, se ocultó dentro de Echeyde, la Gran Montaña Blanca (El Teide). Achamán sabía dónde se había ocultado y fue allí a buscarle. Cuando llegó, llamó a Guayota con voz muy fuerte y alta. El suelo se abrió en truenos, estampidos y temblores que sacudían las islas más lejanas. Achamán entró en la Gran Montaña y comenzó el combate. Por el cráter del Echeyde, Guayota arrojaba humos, grandes piedras ardiendo, vómitos de lava, azufres y escorias con los que intentaba vencer a Achamán. Aire y cielo se llenó de nubes negras y piedras ardiendo volando en todas direcciones que horrorizaban a los asustadizos guanches. Guayota continuaba vomitando fuego hasta que Achamán, al fín, logró vencerle. Como castigo a su maldad lo encerró, para siempre, en las entrañas de Echeyde. Tomó a Magéc en brazos y lo elevó al cielo para que siguiera iluminando la tierra. Enseguida el día volvió a ser día, las aguas del mar se amansaron y las nubes negras se alejaron. Guayota, encerrado en las entrañas de Echeyde, aún respira y de vez en cuando se le oye moverse bajo tierra por ese motivo nuestros antepasados, cuando subían a pastorear sus rebaños a la zona del Teide, solían dejar ofrendas para que Guayota no les hicera daño. Muchas vasijas y utensilios guanches se han encontrado por esa zona.
HISTORIAS DE CANARIAS GUAYOTA
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Roberto Exposito Vierna

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