LA JUBILACIÓN: el próximo dinosaurio

Desde que apareció la jubilación, se la vio como el retiro dorado. Después de años de trabajo, la jubilación traía, al fin, la posibilidad de ser libres y disfrutar. Era la recompensa a tantos años de trabajo. Treinta años… treinta y cinco… cuarenta años… decirlo ya da escalofrío.

Se planteó la jubilación como “beneficio jubilatorio” después de una vida de aportes. Y si bien es cierto que algunas personas fueron felices tantos años a ese trabajo, para muchos otros, fueron años de sufrimiento y apatía. En medio, todos los grises: personas que aprendieron a disfrutar de lo que al comienzo no les gustaba, otras que perdieron el sentido y se sumieron en la depresión, algunos estresados, muchos quejándose, otro tanto contando los días hasta ese “retiro dorado”. En fin, que no todo es rosa en el mundo laboral… ni mucho menos.

Era la promesa de esos años dorados, que vendrían con el retiro o la jubilación, la que hizo que muchos aguantaran años de cuentas ajustadas, de vivir al día, de ahorrar poco y disfrutar sólo en vacaciones.

Todo esto, en el mejor escenario de disponer de vida después de la jubilación. Puede parecer un golpe bajo, pero es cierto que muchos trabajan toda la vida sin llegar a la edad de jubilarse o lo hacen por muy poco tiempo. Esto también hay que decirlo porque sucede.

Hoy el sistema jubilatorio sigue funcionando, aunque las edades jubilatorias se van corriendo y se espera que se corran aún más. La justificación es que las personas son productivas más tiempo y se extiende la expectativa de vida. La razón es que no hay sistema jubilatorio que aguante pagar los años dorados de mucha gente y menos, si son muchos años.

Así que esa promesa, si la miramos bien, va dejando de ser tan dorada. Al final, parece que destiñe bastante.

Confiar nuestro futuro a los ingresos de la jubilación es más temerario que nunca. De hecho, al día de hoy la jubilación no permite esos “años dorados”. Así que imagina lo que será en un futuro. Jubilado y pobre serán sinónimos.

En este panorama, la jubilación podría ser el próximo dinosaurio en extinguirse.

Nada ni nadie nos puede asegurar que seguirá viva. El meteorito ya está cerca y el sistema jubilatorio, así como se veía hace años, tiene sus días contados.

La promesa se desvanece totalmente.

La buena noticia es que hay salida. Por supuesto que hay salida. Es una solución que tenemos a mano. Veamos.

LA JUBILACIÓN: el próximo dinosaurio

La solución es hacernos cargo de nuestro futuro.

Hacernos cargo de cómo queremos vivir. Hacernos cargo de generar esos ingresos. Hacernos cargo de desarrollar un plan. Y también, darnos cuenta de que esos “años dorados” no necesitan ser sólo los últimos después de años de sufrir trabajando. Podemos pensar en vivir a pleno brillo desde ahora mismo. Podemos y nos merecemos, sacarle brillo a nuestra vida desde hoy, sin esperar esos años dorados que, como vimos, no lo son tanto.

¿Es fácil? No digo que lo sea.

¿Es posible? Absolutamente sí.

La jubilación está corriendo la misma suerte que los dinosaurios. Pero tú puedes decidir no necesitar la jubilación.

Si llega, que sea un regalo. Si no llega, que no te arruine la vida y que tengas la situación resuelta.

En el momento de la vida en que te encuentres, puedes tomar las riendas y girar todo lo que sea necesario para cambiar de destino.

Estudia, infórmate, aprende, averigua, toma riesgo, sal de la zona de confort, baraja opciones, mira a otros, inspírate, medita y acciona.

Y para terminar, un secreto que hace esto más fácil: conecta con tus dones para generar esos ingresos porque siempre hay uno que paga las cuentas.

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This article was written by:

Ana Maria Bonotti

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