La Vainilla en la Aromaterapia
Dulzura que impregna con sutileza piel y alma mientras enamora. Sensorial y terapéutica, la vainilla también nos recuerda en pequeñas dosis al aroma de la leche materna y a muchos dulces de la infancia. Prácticamente no hay fragancia que no huela a su calidez ni momento del día difícil que no se despeje con su respirar. Impregnar unas gotitas en un ambiente es sumergirse en un mar de efectos terapéuticos positivos que llenan el ser y lo conectan a tiempos felices.
En aromaterapia, la vainilla está entre las primeras cinco más virtuosas para recomponer la salud emocional. Su aroma, tan valorado en esta técnica, se une a sus beneficios relajantes, vigorizantes y antidepresivos auténticos como manera de sanar emociones y restablecer el bienestar. Su perfume es tan preciado que se equipara al azafrán, y en tiempos de dioses y reinos, se la consideraba un brebaje especial. Es potente antibacterial y purificante.
La vainilla nace de una orquídea típica de América Central y México, y adora el clima tropical. En la isla más grande del continente africano se encuentra la más deseada y original: Vanilla planifolia. Esta orquídea florece en color amarillo o verdoso hasta los tres años. Su fruto es una vaina oscura y angosta aromática, de la cual se extrae su esencia mediante el proceso de evaporación. Alrededor del 35% de la vainilla utilizada en los países se emplea en la elaboración de fragancias y cosmética natural y amorosa de la madre naturaleza.
Entre las muchas cualidades medicinales de la vainilla destaca la suavidad alegre y relajante de su aroma. Cuando una preocupación se hace grande, su aroma difuminado impregna todo a su paso, proporcionando claridad mental y relax que ayudan a tomar mejores decisiones. Promueve emociones positivas, ni más ni menos.
En tiempos antiguos, se usaba la vainilla para tratar afecciones del aparato digestivo. Ya en el siglo XVI, los médicos europeos comenzaron a emplearla como remedio para molestias estomacales y también por su poder estimulante del deseo. Con el tiempo, el aceite puro de esta orquídea demostró su valor antioxidante, antiespasmódico y antidepresivo, entre otros, y su uso se masificó.
Así, nuestra mágica vainilla colabora en:
- Tratar algunas tumoraciones.
- Equilibrar el periodo menstrual.
- Eliminar náuseas y vómitos.
- Fortalecer el sistema inmune y reducir fiebre elevada.
- Aliviar crisis de ansiedad, problemas para dormir y angustia.
- Cerrar cortes y heridas.
- Beneficiar el erotismo.
- Impulsar el descanso.
La vainilla calma y apacigua un espacio tenso, relajando la mente. Protege el cabello, colaborando en recrear un cabello de seda y vigoroso. Lo hidrata naturalmente, estimula su crecimiento y elimina restos sebáceos. Como antiarrugas, es un freno al paso del tiempo y a las marcas de la piel, ya que es rica en antioxidantes, lo que la convierte en una excelente protectora contra el daño de los radicales libres. Manchas, surcos y líneas finas se ven atenuados, y la piel luce más saludable y luminosa.
Como antidepresivo, la vainilla ha sido utilizada para combatir la ansiedad y repone estados de desánimo y melancolía, proporcionando una sensación de calidez. Cinco gotas de este óleo en un humidificador o difusor son suficientes para evocar relajación.
Como digestivo, ayuda a aliviar espasmos y opresiones del estómago. Además, como bálsamo, fortalece y reanima el cuerpo, siendo efectivo contra cortes y heridas. Tiene propiedades antibacterianas, lo que la hace ideal para tratar el acné. Su uso se ha extendido a la cosmética emocional en cremas, tónicos y lociones.
Finalmente, como afrodisíaco, incita emoción, vigor y pasión al estimular la parte hormonal femenina y masculina, colaborando en quienes padecen disfunciones o bajo libido, ya sea por causas de edad, estrógenos, testosterona, nervios o medicación. Es muy sensual a los sentidos.
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