La leyenda del Villoslada
Es curioso escuchar a varios sujetos hablar de una misma leyenda, ya que estas personas, sin tener ningún vínculo de conexión entre ellas, siempre coinciden en los mismos datos truculentos a pesar de narrar la historia según su percepción.
Después de varios correos electrónicos que me sugerían escribir sobre esta leyenda y tras hablar con algunos testigos que la conocían y que habían experimentado en primera persona supuestos fenómenos paranormales en el interior de aquel edificio, no me quedó otra que recopilar algo de información y sacar a la luz la leyenda del colegio Villoslada.
Muchas han sido las noches en las que he recorrido su fachada y observado sus morbosas ventanas, pero nunca imaginé que ese colegio se convertiría en escenario de una leyenda urbana.
Quizás la generación que nació en los ochenta pueda tener más presente esta leyenda de adolescentes que se difundía de unos a otros con la intención de asustar a los amigos.
Nos trasladamos a los años 50. En aquella época, según cuentan nuestros mayores, aquellos dos colegios casi unidos por un estrecho callejón estaban divididos por sexo, siendo el Villoslada exclusivo para chicos y el Carmen Jiménez para chicas.
Cuenta la leyenda que un grupo de madres indignadas ante tal discriminación, decidieron cambiar la indumentaria de sus hijas y hacerlas pasar por niños para que estudiaran en el Villoslada y así adquirir un aprendizaje superior al que se impartía en el Carmen Jiménez.
Los días transcurrían sin levantar sospechas y nadie se percató de que aquellos supuestos chicos en realidad eran niñas de once y doce años.
Pero llegaron las clases de gimnasia y en los vestuarios los chicos se empezaron a dar cuenta de aquellas figuras femeninas y fueron acusadas ante el profesor y el director del colegio.
Mientras decidían qué severo castigo les iban a imponer, las encerraron con llaves en una de las aulas. Pero jamás fueron liberadas de aquella prisión. Llegó la noche y las chicas aún permanecían encerradas en aquel extraño colegio.
Misteriosamente esa noche hubo un sospechoso incidente. El colegio comenzó a incendiarse y aquellas chicas murieron asfixiadas y quemadas.
Desde entonces, aquellos hechos tan siniestros quedaron impregnados entre las paredes de aquella macabra escuela.
Algunas personas aseguran haber escuchado gritos de niñas durante la noche, pidiendo auxilio desde el interior de sus aulas, como si volviese a repetirse una y otra vez aquel sospechoso incendio.
No sabemos con certeza si aquellos hechos realmente ocurrieron o no y posiblemente esta leyenda tan sólo fue un invento de unas adolescentes cuyo fin era asustar a los amigos, pero, en cualquiera de los casos, preferimos dejarlo en suspense y catalogarlo como una leyenda urbana más de tantas otras que existen en cada barrio gaditano.
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