OS LUSÍADAS (Canto Tercero LXXXV A XCI)

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LXXXV.

«Sancho, fuerte mancebo; que quedaba,
Imitando a su padre en valentía,
Como en vida del mismo lo probaba
Cuando el Bétis de sangre reteñía
Y el bárbaro poder desbarataba
Del Ismaelita Rey de Andalucía;
Y cuando los que a Reja circunyeron,
De su brazo a los golpes sucumbieron,

LXXXVI.

«Después que por Monarca fue elevado,
Y a pocos años que reinado había
Y a la ciudad de Silves ha cercado,
Y campos que sembró la gente impía,
Fue por huestes valientes ayudado
De la armada Germana, que venía
Con ejército y medios de pelea,
El recobro a buscar de la Judea.

LXXXVII.

«Iban la empresa a secundar que intenta
El rojo Federico, que provisto
De poderosa hueste, se presenta
En la ciudad de la pasión de Cristo,
Después que Guido su legión sedienta
Rindió de Saladino al pueblo misto,
Allí donde al cristiano le faltaba
El agua que a los impíos les sobraba.

LXXXVIII.

«Y a aquella arma hermosa, que aparece
Por contraste del viento hacia esa parte,
Ayudar a D. Sancho bien parece:
Y porque asiste y sirve al santo Marte,
Así como a su padre le acontece
Cuando tomó a Lisboa, de igual arte,
Del Germano ayudado, a Silves toma,
Y a su infiel poblador destruye y doma.

LXXXIX.

«Y si trofeos tantos del Mahometa
Conquista su valor, también del fuerte
Y fiero Leonés la tierra inquieta,
Y por do quiera esparce estrago y muerte,
Hasta que al yugo la cerviz sujeta
De Tuy soberbia que la misma suerte
Vió tener a otras villas aledañas.
Que de Sancho pregonan las hazañas.

XC.

«Mas entre tantas palmas asaltado
De muerte por la ley, quedó heredero
Hijo suyo, de todos estimado,
Que fue segundo Alfonso y Rey tercero.
En su tiempo a los Moros fue tomado
Alcázar de la Sal, a lo postrero:
Porque de antes lo entró la sarracina:
Mas ora lo pagaron con gran ruina.

XCI.

«Del muerto Alfonso el genio no reside
En el segundo Sancho descuidado;
Que tanto en su desidia se desmide,
Que de aquellos que manda es él mandado.
De gobernar el reino que otro pide,
Por causa de privados, fue privado;
Porque como por ellos se regía,
En sus vicios y fraudes consentía.

OS LUSÍADAS (Canto Tercero LXXXV A XCI)
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Joaquim Ferreira

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