OS LUSÍADAS Luís de Camoés (Canto Noveno XLI a XLV)
Canto Noveno (XLI a XLV)
XLI
«Allí, con mil refrescos y manjares,
Con vinos odoríferos, y rosas,
De cristal en palacios singulares,
En lechos bellos, y ellas más hermosas,
Con deleites, en fin, no ya vulgares,
Los esperen rendidas y afectuosas,
Heridas del amor, por que les donen
De sí cuanto los ojos ambicionen.
XLII
«Quiero que haya en el reino Neptunino,
Dó yo nací, progenie fuerte y bella,
Y tome ejemplo el mundo vil, mezquino,
Que contra tu potencia ora se estrella;
Y entienda, que ni muro diamantino,
Ni hipocresía audaz puede con ella;
Que mal habrá en la tierra quien se guarde,
Si tu luego inmortal las aguas arde.»
XLIII
Vénus propone así; y el hijo hermoso
Se apresta á obedecerla como debe:
Manda traer el arco ebúrneo, airoso,
Dó saetas con punta de oro embebe:
Cipria, con ledo aspecto, impudoroso,
En su coche recibe al hijo aleve;
Y da rienda á las aves cuyo canto
De Faetónte la muerte lloró tanto.
XLIV
Mas Cupido la diz que es necesaria
Una famosa y célebre tercera,
La cual, aunque mil veces le es contraria,
Otras muchas le ayuda compañera:
La diosa gigantea, temeraria,
Jactanciosa, verídica, embustera,
Que con sus ojos mil todo inspecciona,
Y con mil bocas lo que ve pregona.
XLV
Vánla á buscar y envíanla delante,
Á que vaya á contar con trompa clara,
La gloria de la gente navegante,
Más de lo que hasta aquí de otras cantára.
Ya, gorjeando la Fama penetrante,
Por las hondas cavernas se dispara:
Dice verdad, y por verdad se sella;
Que el dios de bien creer marcha con ella.
Read. 3354 Time.