OS LUSÍADAS (Canto Tercero CXIII A CXIX

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CXIII.

«Las espadas y lanzas recrujían
Sobre escudos y arneses ¡fiero estrago!
Llaman (según la ley que allí seguían)
A su Mahoma aquel, este a Santiago;
Los heridos con grito el cielo herían,
Haciendo de su sangre negro lago,
Donde otros, que del fierro se salvaban,
Semi vivos caían y se ahogaban.

CXIV.

«Con esfuerzo tan grande de horror llena
El Luso al Granadil, que en duro estrecho
Le pone en poco tiempo y desordena
Armas y gente, en huracán deshecho.
Mas de alcanzar victoria a poca pena
No muy contento el generoso pecho,
Vá en ayuda del noble castellano
Que está en lid con el fuerte Mauritano.

CXV.

«Ya se iba el sol ardiente recogiendo
A la casa de Tétis, y extinguida
(Para el poniente a Véspero atrayendo)
Era aquel día tanto esclarecido,
Cuando el poder del bárbaro tremendo
Fue por los bravos Reyes oprimido
Con mortandad tan larga, que memoria
Nunca habrá el mundo de mayor victoria.

CXVI.

«No de muertos la cuarta parte Mario
Hizo de los que en este vencimiento,
Cuando el agua, con sangre del contrario,
Dió a beber a su ejército sediento:
Ni el de Cartago, aspérrimo adversario
Del Ítalo poder por nacimiento,
Que celemines tres de anillos toma
Solo de nobles que mató de Roma.

CXVII.

«Y si tú tantas ánimas pudiste
Mandar al negro reino del Cocito,
Cuando la ciudad santa destruiste
Del pueblo, pertinaz en torpe rito,
Fue permiso celeste, ejemplo triste,
No fuerza de tu brazo, insigne Tito;
Que así por los poetas fue anunciado,
Y por Jesús después certificado.

CXVIII.

«Alcanzada tan próspera victoria,
Y vuelto Alfonso a portuguesa tierra,
A disfrutar en paz de tanta gloria
Como supo ganar en dura guerra,
El caso triste y digno de memoria,
Que a huésped del sepulcro desentierra
Aconteció de mísera y cuitada,
Que fue después de muerta coronada.

CXIX.

«¿Quién será, ciego dios, que de ti huya,
Y de tu dulce ley, que a tanto obliga?
Tú causaste la odiosa muerte suya,
Tratándola cual pérfida enemiga.
Si dicen, fiero Amor, que la sed tuya
Ni con lágrimas tristes se mitiga,
Es porque quieres, con maldad tirana,
Tus aras empapar en sangre humana.»

OS LUSÍADAS (Canto Tercero CXIII A CXIX
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Joaquim Ferreira

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