OS LUSÍADAS (Canto Tercero CXX A CXXVI)

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CXX.

«Te hallabas, bella Inés, quieta en sosiego,
De tus años cogiendo el blando fruto,
Del alma en el engaño dulce y ciego
(Que la dicha no dura, como el luto)
En el florido campo del Mondégo,
Del cristal de tus ojos nunca enjuto,
A las plantas diciendo y flores nuevas
El nombre que en el pecho escrito llevas.

CXXI.

«De tu Príncipe allí te respondían,
Los recuerdos que en su alma dominaban;
Que siempre ante sus ojos te traían,
Cuando ausentes los tuyos dél estaban,
De noche, dulces sueños que mentían,
De día pensamientos que volaban;
Siendo, en fin, todo sueño y pensamiento,
Sola ocasión de dicha y de contento.

CXXII.

«De Princesas y damas mil hermosas
Él los preciados tálamos no acepta,
Que no halla fino amor prendas preciosas,
Sino en el caro bien que nos sujeta.
Viendo estas raras muestras amorosas
El noble padre anciano, que respeta
El murmurar del pueblo ante el capricho
De no casarse, que el doncel le ha dicho:

CXXIII.

«Sacar a Inés del mundo determina,
Para sacarle al que ella tiene preso,
Creyendo, con matar a la mezquina,
Sanar de amor el incurable acceso.
¿Qué furor hizo que la espada fina
Que pudo sustentar el grave peso
Del mauritano esfuerzo, fuese alzada
Contra una flaca fémina delicada?

CXXIV.

«Los sayones llevábanla feroces
Ante el Rey, que ya pío se conduele:
Mas el pueblo con bárbaras y atroces
Razones, a que muera le compele.
Ella con ruegos y afligidas voces
Salidas del recuerdo que la duele,
Del amante y los hijos que dejaba,
Que más que no la muerte, la apenaba:

CXXV.

«Al cielo cristalino levantando
Los ojos, con las lágrimas piadosos;
Los ojos, que las manos le van atando
Uno de los ministros rigurosos;
Y a los pequeños luego contemplando,
Que tan tiernos criaba y tan mimosos,
Cuya orfandad más que el morir temía,
Vuelta al cruel abuelo, así decía:

CXXVI.

«Si va en las brutas fieras, cuya mente
Natura hizo feroz de nacimiento,
Y en las aves, que ponen solamente
En la aérea rapiña el pensamiento,
Con tiernos rapazuelos vió la gente
Despertarse piadoso sentimiento,
Como ya con Semíramis mostraron,
Y con los dos que a Roma edificaron.»

OS LUSÍADAS (Canto Tercero CXX A CXXVI)
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Joaquim Ferreira

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