OS LUSÍADAS (Canto Tercero XCII A XCVIII)
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XCII.
«Ni tampoco su pueblo era oprimido
Como Sicilia fue por sus tiranos;
Ni había como Fálaris querido
Género de tormentos inhumanos;
Mas reino que guiado está y servido
Por señores en todo soberanos,
A otro Rey no obedece ni consiente
Que no sea ante todos excelente.
XCIII.
«No era Sancho, en verdad, tan deshonesto
Como Neron, que a un mozo recibía
Por mujer, y después horrendo incesto
Con su madre Agripina cometía:
Ni tan crudo a las gentes y funesto,
Que la ciudad quemase en que vivía:
Ni cual lo fue Heliogábalo, fue malo:
Ni como el muelle Rey Sardanapálo.
XCIV.
«Por esta causa el mando encomendóse
Al conde Boloñés, por Rey no alzado
Hasta que el plazo de vivir cumplióse
A su hermano D. Sancho, al ocio dado:
Ese, que Alfonso el Bravo apellidóse,
Después de haber el reino asegurado,
De dilatarlo cuida: que ancho pecho,
En espacio y lugar no cabe estrecho.
XCV.
«De los Algarves, tierra de que afora
Por el su casamiento, extensa parte,
Con duras armas, de la gente Mora
Conquista, mal querida ya de Marte.
Él del todo dejó libre y señora
A Lusitania con esfuerzo y arte;
Y acabó de formar la nación fuerte,
En la tierra que al Luso cupo en suerte,
XCVI.
«Viene luego Dionis, que bien parece
Del bravo Alfonso estirpe noble y digna;
Que con su genio espléndido escurece
La liberalidad Alejandrina:
Con este el reino próspero florece
(Ya asentada la paz áurea y divina)
En estatutos, leyes, y costumbres,
En países, ya quietos, claras lumbres.
XCVII.
«En Coimbra primero ejercitarse
Hizo en la sabias artes de Minerva;
Y de Helicón las musas trasladarse
Del Mondégo a pisar la fértil yerba.
Cuanto puede de Atenas desearse,
Todo el facundo Apolo aquí conserva:
Las liras y los plectros de oro y nácar,
Las coronas de verde lauro y bácar.
XCVIII.
«En pueblos convirtió las soledades:
Alzó torres, castillos muy seguros:
Reformó todo el reino, y las ciudades
Adornó de edificios y altos muros:
Y después que dio fin a sus bondades
Atropos y a sus días ya maduros,
A Alfonso cuarto deja, no obediente
Hijo, más Rey glorioso y excelente.
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