OS LUSÍADAS (Canto Tercero XXIII A XXIX)

Advertencia de Luarna Ediciones: Este es un libro de dominio público en tanto que los derechos de autor, según la legislación española, han caducado. Luarna lo presenta aquí como un obsequio a sus clientes, dejando claro que: 1) La edición no está supervisada por nuestro departamento editorial, de forma que no nos responsabilizamos de la fidelidad del contenido del mismo. 2) Luarna sólo ha adaptado la obra para que pueda ser fácilmente visible en los habituales readers de seis pulgadas. 3) A todos los efectos, no debe considerarse como un libro editado por Luarna.

XXIII.

«Un Rey llamado Alfonso hubo en España,
Que movió al Sarraceno tanta guerra,
Que por sangrientas armas, fuerza y maña
Perder a muchos hizo vida y tierra.
Volando de este Rey la gloria extraña
Del Calpe hercúleo a la Caspiana sierra,
Muchos, para en la lid esclarecerse,
A la muerte y a él van a ofrecerse.

XXIV.

«Y del amor vivísimo encendidos
De la Fe, más que de honras populares,
Iban de varias tierras impelidos,
Dejando el patrio suelo y propios lares;
Y luego que en cien hechos distinguidos
Ostentaron sus dotes militares,
Quiso Alfonso inmortal que sus acciones
Tuviesen digno premio en justos dones.

XXV.

«De estos a Enrique (dicen) que segundo
Era de un Rey de Hungría denodado,
Portugal tocó en suerte, que en el mundo
No era entonces ilustre ni preciado;
Y para más señal de amor profundo,
Quiso el Rey Castellano que casado
Con Teresa su hija el Conde fuese,
Y con ella el dominio compartiese.

XXVI.

«Al cual (después que contra el fruto odioso
De Agar él solo a combatir se atreve,
Tierra en torno ganando valeroso,
Y haciendo lo que un pecho fuerte debe),
De su piedad y amor, cual premio hermoso,
Diole benigno Dios, en tiempo breve,
Un hijo que ilustrase el nombre, ufano,
Del ya creciente reino Lusitano.

XXVII.

«Y después de vencida la conquista
De la inmortal Jerusalen sagrada,
Y del claro Jordán la arena vista,
Que en sí de Dios la carne vio lavada,
Cuando a Bullón no hay gente que resista,
Y Judea a su imperio es subyugada,
Y al cabo a sus Estados se volvieron
Muchos que en esa guerra le asistieron,

XXVIII.

«Al límite postrero de su vida
El húngaro famoso al fin llegado,
Dejó la ley de humanidad cumplida,
Dando el ánima a aquel que se la ha dado;
Y quedó la alta prole no crecida,
Siendo del padre ilustre fiel traslado;
Que los fuertes más fuertes igualaba
Hijo cual de tal padre se esperaba.

XXIX.

«Mas refiere rumor, no sé si errado
(Que en tiempo tan antiguo no hay certeza),
Que allí la madre se apropió el Estado,
Y dobló a nuevo yugo la cabeza;
Y al huérfano dejó desheredado,
Sosteniendo que el rango y la riqueza
Del señorío entero suyo fuese,
Porque el padre al casarla se lo diese.

OS LUSÍADAS (Canto Tercero XXIII A XXIX)
Article Number: 26585
Read. 3457 Time.
Rate this article.
Thank you for your vote.

This article was written by:

Joaquim Ferreira

Contact Me.

  • Email
  • Email
View More. Close.

article.Autor.author_review

Other articles written by this Author.