OS LUSÍADAS Luís de Camoés (Canto Quarto LXXIV a LXXX)
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LXXIV.
«Yo soy el noble Gánges, que en la tierra
Celeste el cauce tengo verdadero;
Este es el Indo, Rey que en esa sierra
Que miras, su nacer tuvo primero:
Aun hemos de costarte dura guerra:
Mas con constancia tuya, a lo postrero.
A cuantos pueblos veas, valeroso
Rendirás a tu esfuerzo poderoso.»
LXXV.
«No dijo más el río noble y santo,
Pero huyeron los dos en un momento.
Manuel despierta, con sublime espanto
Y grande alteración del pensamiento.
Extiende en esto Febo el claro manto
Por el pardo hemisferio soñoliento,
Y el alba presta al cielo los colores
De cándida azucena y rojas flores.»
LXXVI.
«Llama el Rey a los Grandes a consejo
Y la visión y el caso les relata:
Les dice el razonar del santo viejo,
Que les admira a todos y arrebata:
Y disponen naval grande aparejo,
Con que, en navegación menos ingrata,
Lleve la gente que los mares corte,
Y a regiones incógnitas aporte.»
LXXVII.
«Yo no curaba mucho de que a punto
Llegase lo que el pecho me pedía;
Si bien gran cosa de tan grave asunto
Presagio el corazón me prometía:
Mas no sé por qué causa o qué presunto,
O qué buena señal que en mí vería,
En las manos me pone el Rey la llave
De este acaecimiento vasto y grave.»
LXXVIII.
«Y con ruego y palabras amorosas
Que es, en Rey, el mandar que a más dispone,
Me dijo: -«Cosas árduas y gloriosas
El trabajo y fatiga las pospone:
Hace a las gentes altas y famosas
La vida que se pierde o que se expone;
Que cuando al miedo vil no se la humilla,
Si menos dura, por más tiempo brilla.»
LXXIX.
«Entre todos os tengo ya escogido
Para alta empresa, cual a vos se debe:
Trabajo ilustre, duro, esclarecido,
Que yo sé que ha de seros por mí leve.»
Sin más oír, le dije: -«¡Oh Rey querido!
Aventurarme a hierro, y fuego, y nieve,
Es tan poco por vos, que se me idea
Que esta vida muy pobre cosa sea.»
LXXX.
«Imaginad tan bravas aventuras
Cual Euristéo a Alcides inventaba:
El Neméo León, las sierpes duras,
El Jabalí Erimanto, la Hidra brava;
Y, en fin, a las regiones ir oscuras
De Dite ardiente y de la Estigia lava,
Pues por vos tengo a riesgos, aun más que estos,
La carne y el espíritu dispuestos.»
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