Origen del `Vísteme despacio que tengo prisa´
Contaba Benito Pérez Galdós en sus episodios nacionales que, un día, Fernando VII se encontraba acompañado de su ayudante momentos antes de asistir a una importante reunión. Influido por el nerviosismo de querer vestir al monarca a toda prisa, el ayudante no atinaba a realizar correctamente su tarea, por lo que el rey le espetó: “Vísteme despacio que tengo prisa“, siendo esta frase hoy en día una más de nuestro refranero habitual.
También se le ha asignado esta frase a otros personajes históricos como Napoleón Bonaparte o Carlos III. Lo que sí parece un origen claro de esta frase, al menos en su sentido, es el mandato que el emperador romano Augusto le hacía a sus ayudantes: “Apresúrate lentamente”. Según Suetonio, un historiador romano posterior a Augusto, en su momento, el emperador aconsejó lo siguiente:
“Caminad lentamente si queréis llegar más pronto a un trabajo bien hecho”.
Read. 3474 Time.