SABER PERDONAR NOS HACE BIEN:
Perdonar se dice fácil... pero no lo es. Sin embargo, es importante, más bien fundamental, para caminar ligeros. La vida ya tiene sus propias cargas, y seguir arrastrando una mochila del pasado es como subir una montaña con una maleta llena de piedras. Busquemos liberar espacio en nuestras almas y darle más lugar al estado de paz. No hay nada como respirar sin limitaciones, con esa sensación de no deber nada a nadie.
Cuando cargamos ira, rencor o necesidad de venganza, hasta nuestro rostro lo refleja. Todos, en algún momento, hemos recibido agravios, acusaciones injustas, críticas o rechazo. Y eso sin contar cómo nos tratamos a nosotros mismos. Muchas veces, esto ha sucedido sin darnos cuenta.
Procuremos reconocer que el amor empieza en uno mismo y dentro de uno. Luego, naturalmente, podemos brindarlo a los demás. Es por eso que el perdón empieza contigo, para luego hacerlo con los demás. Perdonar y perdonarse es el pasaporte a la paz y la alegría de vivir.
Cuando perdonas, sueltas. Ya no revisas ese mal momento una y otra vez, simplemente lo dejas ir, das vuelta a la página y te centras en lo que estás viviendo, en lo que verdaderamente importa: tus propósitos y el amor a la vida. Lo demás, déjalo pasar.
Créeme... no vale la pena. La vida se va, no la desperdicies...
Leido 3360 veces