Trabajo en casa
Las oficinas de talento humano de algunas entidades públicas y empresas privadas han venido estudiando la posibilidad de reemplazar toda o parte de la jornada laboral de sus empleados por el trabajo realizado desde casa.
Esta modalidad laboral tiene un nombre: teletrabajo. ¿Será este uno de los cambios de la era cibernética y de la virtualidad que impactan de manera radical todos los aspectos de la sociedad? ¿Se estará comenzando a cumplir una de las profecías de Alvin Toffler en La tercera ola (1979), cuando vaticinó para la era postindustrial el fin de las aglomeraciones de trabajadores en fábricas y oficinas?
Esta transformación en la organización laboral es atractiva y trae consigo beneficios tanto para los empleados como para el bienestar general. Sin embargo, también podría tener efectos negativos que deben ser analizados si se acoge como política pública.
Trabajar desde casa humaniza el trabajo y lo rodea de condiciones más dignas: elimina la carga del desplazamiento al lugar de trabajo, lo que permite al trabajador recuperar dos o tres horas al día; ahorra costos, reduce el estrés y las incomodidades del transporte; evita la presión psicológica y los conflictos derivados de la convivencia diaria con colegas, compañeros y jefes; y permite al trabajador desarrollar su labor a su propio ritmo y bajo la inspiración de los objetivos trazados, sin el control constante de un supervisor.
Para la organización socioeconómica, el teletrabajo alivia los problemas de movilidad urbana y la contaminación asociada al desplazamiento diario de millones de personas. Además, puede aumentar la eficiencia y productividad de la fuerza laboral, al tiempo que reduce la necesidad de infraestructuras y espacios físicos para albergar a los trabajadores.
¡Anímate a emprender algo nuevo!
Leido 4128 veces