UN CURSO DE MILAGROS...MAS QUE UN CURSO
En mi búsqueda como evolucionaria, siempre he pensado que cuando escucho, veo o me viene un pensamiento sobre algún tema, es porque debo indagar sobre el mismo. Un día, al ir a visitar a una amiga, acordamos encontrarnos en la casa de su madre. Cuando llegué, me recibió Margarita, una hermosa persona con quien comenzamos a charlar mientras esperaba a mi amiga. En esa conversación, entre otras cosas, me comentó que se dedicaba a impartir El Curso de Milagros. Confirmé que estaba siendo guiada por la divinidad para conocer y profundizar la sabiduría de este libro, ya que no se trata de un curso.
El libro fue una canalización de una profesional en psicología, llamada Helen Schucman, quien trabajó durante 7 años junto a William Thetford (compañero de trabajo); la historia no es lo importante, sino la información que Helen recibió.
El Curso de Milagros es un comienzo, no un final.
¿Qué postula?
- Nada real puede ser amenazado.
- Nada irreal existe.
- En esto radica la Paz de Dios.
Así comienza el Curso de Milagros. A partir de ese momento, comenzó el cambio más importante en mi vida: deshacer mis programas mentales y, por ende, cómo veo el mundo, mi mundo, mi realidad.
El mundo es una construcción a partir de nuestro sistema de creencias, el EGO, un sistema de pensamiento basado en el principio de la escasez y la dualidad. Desde el ego, percibimos e interpretamos, por lo tanto, depende del observador que soy; no es inmutable ni permanente… no es real. Lo real tiene que ver con la verdad, lo invariable, su origen es la fuente que nos creó, lo que llamamos DIOS.
La forma de corregir los errores de percepción es a través del perdón hacia nosotros mismos y los demás. No hay culpables, hay responsables; todo lo que llega a mí está en mí.
No hay nada fuera, todo está dentro. Por eso, ante un mismo hecho, situación o palabra, cada individuo interpreta, siente y vive de manera diferente el mismo hecho, y es respetable; tiene que ver con su historia, vivencias y aprendizajes, es un mundo aprendido.
La percepción tiene que ver con los sentidos (ver, oír, sentir) por lo tanto es limitada. El cuerpo manifiesta lo que está en nuestra mente, no es independiente. Si la mente lo utiliza para atacar, de la forma que sea, el resultado en el cuerpo es la enfermedad, la vejez, la decrepitud. Si la mente acepta el propósito del espíritu, el cuerpo se convierte en un gran vínculo de comunicación profunda con otros semejantes.
En el sistema del EGO, nos vemos separados y en permanente conflicto con nuestro entorno.
En el sistema del CONOCIMIENTO, todo está unido y compartimos la Mente de Dios.
En este breve resumen radica la diferencia entre vivir en PAZ y ABUNDANCIA, o vivir en la separación, división y escasez.
ELIJO VIVIR EN PAZ Y ARMONÍA CON LA MENTE UNIVERSAL, donde todo es perfecto.
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