VIRUS

La estructura de un virus es bastante sencilla: tiene un núcleo de genoma, que define las características del virus y la forma en que se multiplica, y un envoltorio de proteínas llamado “cápside”.

Los virus se transmiten por contacto directo, a través de fluidos corporales como sangre, saliva o semen, o secreciones como orina y heces. También pueden infectarse las personas que toquen objetos o animales contaminados. Por esta razón, en caso de epidemia, es importante mantener altos niveles de higiene.

A diferencia de las células, los virus no tienen citoplasma ni ribosomas, lo que les impide reproducirse por sí solos. Para multiplicarse, necesitan infectar la célula de un organismo huésped. Una vez dentro de la célula, el virus se replica, liberando más agentes virales que infectan otras células, extendiéndose por el cuerpo del huésped.

La ‘Memoria’ de las Vacunas

Al contrario de los antibióticos, que atacan la membrana celular de las bacterias, estos no son efectivos contra los virus debido a que los virus carecen de una estructura similar. Para combatir los virus, necesitamos vacunas, que entrenan al sistema inmunitario para reconocer al virus como un intruso y destruirlo.

Las vacunas crean una memoria inmunológica contra el virus, de manera que cuando el virus vuelve a entrar en el cuerpo, las células inmunitarias reconocen las proteínas del virus y actúan contra él. Sin embargo, los virus son expertos en mutar, lo que les permite cambiar su envoltorio de proteínas y evadir la detección del sistema inmunológico. Esta capacidad de mutación es lo que dificulta el combate de muchas enfermedades virales.

Desde la creación de la primera vacuna a finales del siglo XVIII, se han desarrollado vacunas para diversas enfermedades, como la rabia, la poliomielitis, la fiebre amarilla, la tuberculosis o el sarampión.

Virus Globales

Existen virus que no producen enfermedades, mientras que otros pueden ser mortales. Uno de los virus más comunes es la influenza, responsable de la gripe. La influenza muta constantemente, lo que hace que, incluso con vacunas, siga habiendo brotes anuales debido a nuevas cepas del virus.

Otro virus significativo es el de la fiebre amarilla, transmitido por la picadura de un mosquito. Si no se trata adecuadamente, la fiebre amarilla puede ser fatal. Es una enfermedad endémica en África y América Latina, donde es difícil erradicarla debido a la falta de recursos, saneamiento y campañas de concientización sobre hábitos de higiene y salud.

El VIH, causante del síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA), es uno de los virus más conocidos. Desde su detección en 1980, ha causado la muerte de más de 35 millones de personas. Aunque aún no se ha desarrollado una vacuna que prevenga el contagio del VIH, existen tratamientos que pueden evitar que el virus progrese a su fase más avanzada.

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This article was written by:

valeria muriel gomez

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