La Quema de Judas
La tradición de quemar una imagen de Judas durante las fiestas de Semana Santa en La Palma tiene sus raíces en el pasado, y las primeras referencias escritas que se tienen de esta costumbre datan del siglo XVIII, aunque posiblemente se celebrase ya desde tiempos anteriores.
La popular Quema de Judas se realiza durante la Pascua de Resurrección. Previamente, se pasea al traidor Judas Iscariote entre la multitud, quien recibe todo tipo de tratos vejatorios antes de recibir su último castigo con las llamas. Simbólicamente, esta tradición representa la Resurrección y el triunfo de Jesús sobre las debilidades humanas, siendo las llamas que queman a Judas las mismas que se utilizan para encender el Cirio Pascual durante el Sábado de Gloria en las iglesias de la isla.
En el pequeño pueblo de Garafía existe una variante de esta tradición. Durante las fiestas de Nuestra Señora del Carmen, sus tradicionales procesiones y demás actos también incluyen la quema de la imagen de Judas, mientras se da lectura a su simbólico testamento y última voluntad. Es este acto de lectura el que distingue a las fiestas palmeras de las del resto del archipiélago, y cada año se cambia el texto del testamento, haciéndolo aún más "personal", por decirlo de alguna manera.
En el caso del Judas de Garafía, un muñeco hecho a tamaño natural, se le prende fuego en una de las esquinas de la plaza. Su testamento es leído en público durante la celebración de la verbena, con un aire que combina drama y humor. Además, los testamentos incluyen cada año referencias a los sucesos más importantes de cada momento. Los textos se escriben y dedican de manera anónima, lo que da mayor libertad a la hora de expresarse a aquellos que se aventuran a ponerle letra a la última voluntad de Judas.
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