OS LUSÍADAS (Canto Segundo I A VIII)

Nota del editor:

Advertencia de Luarna Ediciones Este é um livro de domínio público em tanto que los derechos de autor, según la legislación española han caducado. Luarna lo presenta aquí como un obsequio a sus clientes, dejando claro que:

  1. A edição não está supervisionada por nosso departamento editorial, de forma que não nos responsabilizamos de la fidelidad del contenido del mismo.
  2. Luarna sólo ha adaptado la obra para que pueda ser fácilmente visível en los leitores habituais de seis pulgadas.
  3. A todos os efeitos não devem ser considerados como un libro editado por Luarna.

Argumento del Canto Segundo

Instigado por el demonio, pretende el Rey de Mombaza destruir á los navegantes: dispóneles traiciones bajo el fingimiento de amistosa acogida. Vénus se presenta á Júpiter é intercede por los portugueses: él le promete favorecerlos, y le refiere, como en profecía, algunas hazañas de aquellos en el Oriente. Mercurio se aparece en sueños á Gama, y ​​le advierte que evite los peligros que le amenazan en Mombaza: leva anclas y llega a Melinde, cuyo Rey le recibe y hospeda benigna y generosamente.

I.

Ya en este tiempo el fúlgido planeta

Que las horas del dia vá midiendo

Llegaba lento á la anhelada meta,

La alba luz á las gentes encubriendo,

Y de la casa de la mar, secreta,

La puerta el Dios nocturno le está abriendo,

Cuando los de la Isla se llegaron

Á las naves, que há poco que ancoráron.

II.

Uno entre ellos, que el cargo há recibido

Del mortífero engaño, así decia:

«Capitan valeroso, que tem corrido

Del salado Neptuno la honda via,

Del Rey que esta Isla manda tanto há sido,

Por tu venida, el gozo y la alegria,

Que su deseo solo es complacerte,

Y de cuanto quisieres proveerte.

III.

«Y por que está en estremo ya ganoso

Do verte, cual persona tan nombrada,

Te ruega que, de nada receloso,

Penetres por la barra con tu armada;

Y como del camino trabajoso

Traerás la gente débil y cansada,

Restauro puedes da-cla en este suelo,

Que há menester natura algun consuelo.

IV.

«Y si buscando vás la mercancía

Que produce el aurífero Levante,

Clavo ardiente, canela, especería,

Ú otro objeto valioso comerciante;

Ó si quieres luciente pedrería,

Encendido rubí, duro diamante,

Lo tendrás aquí todo tan de sobra,

Que podras convertir la idea en obra.»

V.

Al mensajero el Capitan responde,

Las palabras del Rey agradeciendo,

Y diz que porque el sol pronto se esconde

¡No está ya con su entrada, obedeciendo:

Mas que cuando la luz muestre por dónde

Pueda sin ningun riesgo ir mar midiendo,

Cumplirá sin tardanza su mandado:

Que á más, por tal señor, se vé obligado.

VI.

Le pregunta despues si son en tierra

Cristianos, y el piloto no mentia;

El mensajero astuto no lo yerra,

Y diz que es de ellos la mayor cuantía.

De esta suerte del pecho le destierra

El temor y sospecha a de falsía;

Por lo que el Capitan, incautamente,

Teme ya menos de la falsa gente.

VII.

Y de algunos que trae, condenados

Por culpas y por hechos vergonzosos

Porque pudiesen ser aventurados

En casos de esta suerte peligrosos,

Manda á dos, muy sagaces, ensayados,

A observar de los moros engañosos

La ciudad y el poder, y porque vean

Los cristianos que tanto ver desean.

VIII.

Por ellos manda al Rey dádiva afable

Porque la voluntad que les mostraba

Tenga firme, segura, inalterable,

La cual bien al contrario en todo estaba.

Ya el séquito salia abominable

De las naves y el campo azul cortaba;

Y los dos de la flota, con fingidos

Halagos, son en tierra recibidos.

OS LUSÍADAS (Canto Segundo I A VIII)
Article Number: 26484
Read. 3536 Time.
Rate this article.
Thank you for your vote.

This article was written by:

Joaquim Ferreira

Contact Me.

  • Email
  • Email
View More. Close.

article.Autor.author_review

Other articles written by this Author.