OS LUSIADAS Luís de Camoés (Canto Quarto XLVI a LII)
Nota del Editor:
Advertencia de Luarna Ediciones: Este es un libro de dominio público en tanto que los derechos de autor, según la legislación española, han caducado. Luarna lo presenta aquí como un obsequio a sus clientes, dejando claro que:
- La edición no está supervisada por nuestro departamento editorial, de forma que no nos responsabilizamos de la fidelidad del contenido del mismo.
- Luarna sólo ha adaptado la obra para que pueda ser fácilmente visible en los habituales readers de seis pulgadas.
- A todos los efectos, no debe considerarse como un libro editado por Luarna.
XLVI.
«Su destino le ayuda de tal arte,
Que pronto trueca en hecho el pensamiento:
Pues de Vándala tierra mucha parte,
Le rinde su despojo y vencimiento
Y de Sevilla el Bético estandarte
Y los de altos señores al momento
Caen ante sus plantas, honra, y presa
Que conquista la espada Portuguesa.
XLVII.
«De estas victorias y otras largamente
Eran los castellanos oprimidos,
Cuando la paz, ya ansiada, do la gente,
Dan a los vencedores los vencidos,
Después que quiso el Padre Omnipotente
Dar los Reyes rivales por maridos
A dos Princesas de Inglaterra, esposas
Dulces, prudentes, ínclitas y hermosas.
XLVIII.
«No sufre pecho acostumbrado a guerra,
No tener enemigo ya a la mano;
Y así, no habiendo a quien vencer en tierra,
Va a embestir con las ondas del Oceáno.
Es este el primer Rey que se destierra
De su suelo por ir al Africano
A enseñar con las armas cuánto cede
A la cristiana ley la de Mahomede.
XLIX.
«Ir nadando aves mil por el argento
De la ancha espalda de la mar inquieta.
Ved, las tendidas alas dando al viento,
Hacia do puso Alcides la alta meta.
De Ávila el monte y el seguro asiento
Toman de Ceuta, y al feroz Mahometa.
Echan fuera; y segura a toda España
Dejan de otra Juliana indigna maña.
L.
«No permitió el Señor que los humanos
Le vieran mucho y Portugal se irguiese
Por tal Rey; que a los coros soberanos
Del alto cielo quiso que ascendiese.
Y para defensa de Lusitanos,
Mandó quien le llevó, quien le supliese,
Aumentando en el suelo más que de antes
Noble generación de altos Infantes.
LI.
«No fue el Rey don Duarte tan dichoso
El plazo que ocupó la suma alteza;
Que así el tiempo alternando va dudoso
El bien y el mal, el gozo y la tristeza.
¿Quién vio siempre un estado deleitoso,
Ni siempre en la ventura la fijeza?
Verdad es que en tal reino y tales Reyes
Ella no usó tan largo de estas leyes.
LII.
«Cautivo vio a su hermano, el buen Fernando,
Que a tan santas acciones aspiraba,
Que por salvar de cerco miserando
Al pueblo, al sarraceno se entregaba.
Por amor a la patria va pasando
La vida que de libre él hizo esclava,
Por no dar en rescate a Ceuta fuerte;
Y su mal en bien público convierte.
Read. 3314 Time.